Permitir el uso del móvil personal en el trabajo puede mejorar la eficiencia, pero implica riesgos legales si no se gestionan bien los datos. Sellarès Assessors explica cómo aplicar políticas BYOD seguras, cumplir el RGPD y proteger la privacidad sin comprometer la productividad.
Por comodidad, eficacia o simplemente porque su teléfono tiene mejores prestaciones que el ofrecido por la empresa, las personas trabajadoras, en ocasiones, desean usar su dispositivo particular para tareas relacionadas con el trabajo: correo electrónico, llamadas, aplicaciones de registro de la jornada, etc.
Permitir que las personas trabajadoras utilicen sus teléfonos móviles para tareas laborales ofrece flexibilidad y eficiencia, pero también conlleva una responsabilidad significativa en términos de protección de datos. Para cumplir con el Reglamento General de Protección de Datos y la Ley Orgánica de Protección de Datos y Garantía de derechos digitales, las organizaciones deben adoptar una estrategia sólida que combine políticas claras, medidas adecuadas y formación continua al personal sobre buenas prácticas en seguridad de la información.
Para que la empresa cumpla la normativa de protección de datos y evitar sanciones en esta materia, el departamento de protección de datos de Sellarès Assessors ha redactado el siguiente catálogo de cinco requisitos que debe cumplir cualquier organización:
1. Base legal válida
La organización no puede obligar a las personas trabajadoras a utilizar sus dispositivos para el desarrollo de sus funciones laborales. Por ello, únicamente será válida esta práctica si la persona empleada cuenta con una alternativa al uso de su dispositivo particular pues, de lo contrario, no tendría verdadera capacidad de elección.
Por ejemplo, si la persona trabajadora registra la jornada a través de un software instalado en su teléfono móvil, debe disponer de otros medios para poder fichar, como un dispositivo móvil de empresa o un ordenador con acceso a este software.
2. Política de uso de dispositivos (BYOD)
Es imprescindible establecer una política clara y por escrito que regule el uso de teléfonos móviles para tareas profesionales. Esta política debe abordar aspectos como:
Tipos de datos que pueden tratarse.
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