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La banca de inversión constituye uno de los pilares del sistema financiero internacional, aunque sigue siendo una actividad poco conocida fuera del entorno corporativo. Su labor influye directamente en la financiación de grandes compañías, la estructuración de fusiones y adquisiciones y la canalización de capital hacia sectores estratégicos de la economía.

A continuación, explicamos qué es la banca de inversión, cuáles son sus principales servicios, en qué se diferencia de la banca tradicional y qué papel desempeña actualmente en el mercado español.


¿Qué se entiende por banca de inversión?

La banca de inversión es una rama especializada del sector financiero que presta asesoramiento y servicios a empresas, instituciones públicas, fondos de inversión y grandes patrimonios en operaciones corporativas y financieras de elevada complejidad.

A diferencia de la banca comercial, orientada a servicios habituales para particulares y pymes —como cuentas corrientes, préstamos o hipotecas—, la banca de inversión trabaja principalmente en el ámbito corporativo, donde las operaciones pueden alcanzar millones o miles de millones de euros.

Entre sus principales clientes se encuentran grandes empresas cotizadas y no cotizadas, fondos de capital riesgo y private equity, fondos de inversión, inversores institucionales, gobiernos, organismos públicos, family offices y grandes patrimonios privados.

Incluso la elección de la forma jurídica durante la constitución de una sociedad mercantil puede condicionar posteriormente el acceso a determinados instrumentos de financiación corporativa.

El objetivo de estas entidades consiste en ayudar a sus clientes a obtener financiación, desarrollar operaciones corporativas y maximizar el valor de sus activos.

Principales funciones de la banca de inversión

Fusiones y adquisiciones (M&A)

Es una de sus actividades más conocidas. Cuando una compañía pretende adquirir otra, fusionarse o realizar una escisión, puede recurrir a un banco de inversión para estudiar la viabilidad, valorar la empresa objetivo, estructurar la operación y negociar sus condiciones.

En España, operaciones recientes relacionadas con energías renovables, infraestructuras y telecomunicaciones han contado con bancos de inversión como Goldman Sachs, JP Morgan o Rothschild, además de las divisiones especializadas de entidades como BBVA y Santander.

Salidas a bolsa (OPV e IPO)

Cuando una compañía decide comenzar a cotizar en bolsa, el banco de inversión puede actuar como coordinador global. Entre sus funciones se encuentran establecer el precio de las acciones, organizar la due diligence, gestionar la demanda de los inversores y asegurar la colocación de los títulos.

En España, tanto el mercado continuo como BME Growth han registrado distintas operaciones de estas características durante los últimos años.

Emisión de deuda y renta fija

La banca de inversión también interviene en emisiones de bonos corporativos y deuda estructurada, asesorando a las empresas para obtener financiación mediante los mercados de capitales sin tener que recurrir necesariamente a la banca tradicional.

Esta alternativa es utilizada cada vez más por grandes compañías españolas para conseguir financiación a largo plazo.

Reestructuración financiera

Cuando una empresa atraviesa dificultades económicas, los bancos de inversión pueden participar en la renegociación de deuda, la búsqueda de nuevos inversores y la reorganización del capital.

Su intervención en procedimientos concursales complejos y reestructuraciones preconcursales tiene una relevancia creciente, especialmente en sectores afectados por modificaciones regulatorias o disrupciones del mercado.

Gestión de activos e inversiones alternativas

Determinadas entidades de banca de inversión también gestionan carteras de activos financieros, productos estructurados y vehículos de inversión alternativos dirigidos principalmente a inversores institucionales y grandes patrimonios.

¿De dónde proceden los ingresos de la banca de inversión?

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